QUIERO

2 comentarios

 

 
 

¿No es verdad que a veces somos tímidos para expresar el amor que sentimos?
…¿Puede ser que por no “avergonzar” a la otra persona o por no avergonzarnos a nosotros mismos dudamos en decir :
“TE QUIERO”.
Y tratamos de decirlo con otras frases como:
“CUÍDATE”…”NO MANEJES RÁPIDO” “PÓRTATE BIEN”…
Acaso no son diferentes formas de decir “TE QUIERO, eres importante para mí”… o “Me importas, no quiero que estés mal?
A veces, en verdad, somos extraños: la única cosa que queremos decir, es la única cosa que no decimos. Y, muchas veces no lo comunicamos del todo y la otra persona se siente ignorada y no querida.
Por esto, debemos ESCUCHAR AL AMOR en las palabras que las otras personas nos dicen. Las palabras explícitas son necesarias, pero con frecuencia, la manera de decir las cosas es aún más importante.
Un apodo dicho cariñosamente porta mayor afecto y amor que los sentimientos que son expresados de manera poco sincera.  Un abrazo o un beso impulsivos dicen:”TE AMO”, aún cuando las palabras digan algo diferente.
Cualquier expresión de preocupación de una persona por otra dice: “TE QUIERO”.
El problema de escuchar al amor es que no siempre entendemos el lenguaje de amor que la otra persona está usando.
Lo cierto es que rara vez escuchamos; oímos las palabras, pero no escuchamos las acciones que acompañan esas palabras o en las expresiones del rostro. Normalmente solo escuchamos el rechazo o el malentendido. No vemos el amor que está allí, debajo de la superficie aún cuando las palabras sean amargas.
“Si escuchamos atentamente, nos daremos cuenta que somos más amados de lo que pensamos.”
 

EL MIEDO INNECESARIO

1 comentario

 
 
 


 

 
 

 

 

  

 

Nada causa tanto sufrimiento como el miedo a sufrir,

evita entonces el miedo innecesario.      

Por miedo a sufrir soledad, sufrimos la tortura de una mala compañía.      

Por miedo a sufrir el final de una relación, sufrimos por años el

 infierno de una mala pareja.                     

Por miedo a sufrir las responsabilidades del adulto, sufrimos de por vida

 el actuar como un niño inválido.     

Por miedo a sufrir a causa de nuestros errores, sufrimos las consecuencias

de no comprometernos ni jugar nunca.   

Por miedo a sufrir el rechazo de los otros, sufrimos en nuestra soledad y

 aislamiento sin salir nunca hacia el encuentro.               

Por miedo de sufrir porque alguien no nos quiera, nos convertimos en seres

 posesivos y lo único que logramos es que todos nos huyan y nos quedemos solos.       

Por miedo a sufrir una relación sexual no bien lograda, sufrimos por años la

castración de una impotencia impuesta por nosotros mismos.         

Por miedo a fracasar en nuestros proyectos, sufrimos el terrible fracaso de no

emprender ninguno.        

Por miedo a que nuestro hijo de un mal paso, lo convertimos en inmaduro,

 en sobreprotegido, en un ser incapaz de dar un paso por su cuenta.  

Hay un temor al sufrimiento que es sano, porque funciona como una señal

 de alarma, que suena  a tiempo para evitar el dolor innecesario; pero hay
un temor al sufrimiento que es enfermo, porque es como una alarma que suena
 todo el tiempo, que te impide vivir y te causa sufrimientos que podrías evitar.  

¡¡¡Evita el miedo innecesario!!!

 

 

 

 

 

 

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.